08 agosto, 2014

¡LEAN ÉSTO!

Hola, queridos lectores.

Septiembre de 2014, fecha de lanzamiento de la obra "Metahipnótica", por Mario Sáenz Martínez. Una cumbre literaria sobre la filosofía en su estado más puro: la metafísica. Aparte, trata de otros campos como podrían ser la gnoseología, la antropología, la ética, la lingüística o la estética. En un diálogo de borrachos y en otro posterior entre uno de los borrachos y la camarera del bar que les ha escuchado y le asalta por la calle con una sensualidad tan voluptuosa como arriesgada... se plasma toda la filosofía que moverá una generación, otorgará un rumbo nuevo al pensar y propugnará una nueva ética al mundo: la de la felicidad desenfrenada a partir de la carencia de existencialismo. Todo ello se facilita por un único elemento intrapsïquico: el sueño. ¿Y si el propio conocimiento puro lo surcásemos en el mar de nuestra inconsciencia? ¿Y si sólo existiese la realidad del sueño? ¿Y si es esa realidad en la que vivimos instalados constantemente y todo lo demás fuese un engaño de la mente? Preguntas de este estilo son poetizadas y respondidas en esta arquitectura lírica. ¡ATRÉVANSE A SABER!

Saludos,
M.S.M.




25 julio, 2014

"Sobre la respuesta a la pregunta por la realidad", Mario S.M.


¿Qué es la metafísica? Nada, no te preocupes. La “metafísica” es una palabra que nació con la impuntualidad de la pluma de Andrónico de Rodas, el sabio que en el siglo I a.C. editó y reordenó la obra de Aristóteles tres siglos después de que muriese allá por el siglo IV a.C. Sumergido en esta labor, llamó a los libros aristotélicos que estaban a continuación de los de física…: “ta meta ta fusika”. Literalmente traducido del griego helenístico, significa: “aquello que está más allá de la física”. Éste es su estudio. La metafísica es una disciplina encargada, en general, de designar conceptos que investigan sobre el conjunto global al que llamamos “realidad”, palabra por la que tanto nos preguntamos cuando miramos al cielo con un millón y más de preguntas ancladas en nuestra mente. 


La metafísica es pensar lo más lejos posible, crear un universo y sumergirse en él, cada vez más al fondo, intentando buscar y encontrar algo que quizá no exista: respuestas a preguntas. Hacer metafísica es filosofar pensando más allá de lo que se sabe y de lo que se puede saber, por eso a lo largo de la historia de la filosofía no se le ha reconocido a la metafísica como una ciencia estricta, ni como algo “digno” de ser oficialmente filosófico. ¿La causa? Que nunca se puede enunciar totalmente una tesis metafísica porque tan rápido como sube, baja. Es falsable. Pero siempre hay quien se sale del rebaño y critica, enunciando algo nuevo, a esos que van de mayestáticos hiper-racionalistas sin saber lo que ello conlleva y significa, sólo aparentando y no siendo, y si siendo, siendo mal. Poca gente sabe que, en realidad, el racionalismo está en la capacidad de irracionalismo que se tenga y se sepa controlar. Veamos, el ser humano no es ni un animal político, ni racional, ni moral… es el sustantivo sin adjetivos, es un puro animal. Lo que pasa con nuestra naturaleza animal es que la podemos controlar, y a partir de ahí ir desarrollándonos paulatinamente. Así pues, como animales dotados de pensamiento, aparte de inconsciencia pura y dura como otro animal cualquiera, podemos elegir cómo dirigir esa actividad mental. A nivel muy general se hallan dos posturas: la racionalista y la irracionalista. La primera es atender a la razón (sería el pensamiento), la segunda al corazón (sería el sentimiento). ¿Qué pasa? Que como animales que seguimos siendo aunque a veces por el prestigio de olvidar lo hagamos hasta de nuestra propia naturaleza, siempre estamos más inclinados al corazón, lo que implica el sentir, el tender al placer y el buscar la felicidad como conquista de una actividad constante de goce. Raras veces nos equivocamos cuando hacemos caso al corazón, para eso otorga sus imperativos, por supuesto, pero... todo tiene su causa y su efecto. Si hiciésemos siempre lo que el corazón dictase con puños de sangre y dedos de idealismo, las consecuencias de nuestros actos serían fatales. 


El problema es que hay infinitos tipos de interpretaciones de las cosas, tantos como cabezas pensantes. Entonces, ¿por qué se establece que algo sea válido o no? ¿por qué se establece que algo es verdadero y lo contrario es falso? ¿por qué se establece que la metafísica no es una ciencia más? Malditos juicios tontos. ¿Acaso los científicos de ahí fuera, prestigiosos por supuesto, tienen total certeza de que las cosas han sido, son como son y van a seguir siéndolo simplemente porque siguen siempre una fórmula infinita con infinitas variantes? La ciencia se ocupa de estudiar el mundo en tanto que se puede conocer por la gnoseología humana estrictamente; la metafísica se ocupa de estudiar lo que, en realidad, a nivel mucho más general, es la “cosa-en-sí”, el ser. Pero, un momento, ¿es necesario argumentar toda la historia de la filosofía para pensar la metafísica? ¿no conoces ya a grandes genios de esto como Parménides, Demócrito, Leucipo, Platón, Aristóteles, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Descartes, Hobbes, Hume, Locke, Kant, La Mettrie, Diderot, D’Holbach, Helvetius, Feuerbach, Hegel, Marx, Nietzsche, Wittgenstein, Collingwood, Strawson…? Aunque sólo se piense desde los grandes autores de la filosofía que esculpe el mundo y escribe su historia, y ésta sea una de las raíces de nuestra cultura, no es necesario saber sobre la historia de la metafísica para hacer metafísica. Ésta es hacerse preguntas e intentar contestárselas, si cabe la posibilidad, no hay más, incluso aquí el más tonto puede ser el más listo, el más torpe puede ser el más inteligente, el más loco puede ser el más lúcido, el más realista puede ser el más idealista, el más formal puede ser el más revolucionario… y todos los casos anteriores multiplicados por su opuesto, es decir, y viceversa.

21 junio, 2014

"El desarrollo moral" por Mario S.M.


Hola, queridos lectores. En este artículo vamos a analizar los postulados y fundamentos básicos de la psicología moral de la mano de dos importantes psicólogos del calibre de Jean Piaget y Lawrence Kohlberg, que han trabajado el campo de la psicología cognitiva y creado diferentes estadios y divisiones en lo que se refiere al desarrollo moral de una persona desde que nace hasta que se hace mayor, a nivel biológico y cultural, y "moral". Ellos se plantean la siguiente pregunta: ¿cómo se identifica la "edad moral"? Allá vamos.

Pues bien, éste primer importante psicólogo, biólogo y epistemólogo suizo llamado Jean Piaget (1896-1980), estableció que la moral y la inteligencia son paralelas, así que divide el desarrollo moral en tres etapas, a saber: La primera es la "moral de obligación / heteronomía", la que abarca desde los 2 hasta los 6 años, durante la cual el niño tiene absoluto respeto a los mayores y por lo tanto, obediencia ciega y absoluta a normas externas al niño. La segunda es la "moral de la solidaridad entre iguales", la que abarca de los 7 a los 11 años, durante la cual el niño empieza a jugar a juegos, con sus reglas, lo que provoca que haya respeto mutuo e igualdad entre todos, ya que las reglas son un acuerdo mutuo y al cumplirse estas, el niño siente honestidad y justicia igualitaria. La tercera es la "moral de equidad / autonomía", la cual se desarrolla a partir de los 12 años de edad, en la que el adolescente siente altruismo e interés por las personas que le rodean, y ya no hay justicia igualitaria puesto que la moral pasa a ser autónoma y el adolescente ya puede crear su propio código de moralidad y conducta.
El otro sistema teórico del desarrollo moral fue el ideado por el psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberg (1927-1987), el cual hace referencia a una teoría bastante más compleja. Los aspectos cognitivos de la moralidad se dividen en niveles y estadios, y presentan dilemas morales y clasificaciones de respuestas. Alcanza su tesis seis estadios, los cuales corresponden a tres niveles de moralidad (dos estadios por nivel). El primer nivel es el "preconvencional", en el cual hay un respeto a las normas por alcanzar premio o evitar castigo. El primer estadio es el "egocentrismo" (se hace lo correcto para evitar castigos), y el segundo estadio es el "individualismo" (se hace lo correcto sirviendo los intereses propios sin pensar en nadie).
El segundo nivel es el "convencional", en el cual el único objetivo es intentar cumplir bien el rol. El primer estadio es la "concordancia" (hacer lo que gusta a los demás para no defraudarles), y el segundo estadio es el de "la ley y el orden" (actuar para mantener el orden social y no cambiarlo ni a mejor ni a peor). El tercer nivel es el "posconvencional", en el cual está presente la búsqueda de principios y valores universales. El primer estadio es el "legalismo" (respeto a los derechos de los demás) y el segundo estadio es el consistente en el "respeto a los principios universales éticos".
Ahora bien, ¿es mensurable el "nivel" de una persona a nivel ético? ¿se justifica una clasificación personal en aras de una taxonomía conductual? ¿existe un criterio de valoración para los propios valores? ¿están los valores fuera de nosotros (Platón), o en nuestro interior como proyección de nuestros instintos y pasiones (F. Nietzsche)? 

 "La libertad guiando al pueblo" - Eugéne Delacroix.

En esta obra, considerada como uno de los mayores exponentes del arte pictórico francés y universal del S.XIX, se muestra el ambiente revolucionario de la Francia de la época, así como reflejo del panorama europeo de la misma circunstancia, de consolidación del liberalismo frente al antiguo régimen que ya venía arrastrando desde el medievo. La obra refleja unos valores, ahora bien: ¿cuales? Dejo la pregunta ahí en el aire para la libre interpretación. ¡Sean felices!

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01 mayo, 2014

II. "Paradigma antropológico-ético tripartito", por Mario Sáenz M.


Hola queridos lectores. Hoy vamos a ver la continuación de la última tesis, que trataba sobre la realidad y su conocimiento, pero dirigida desde el punto de vista del sujeto, del propio ser humano. Así pues, se analiza qué es el ser humano (antropología) y cómo reacciona ante ésto (ética). El ser humano, en su totalidad, es la suma de una habitación (instancia física) con dos bloques a esculpir que contiene (instancia mental), uno se llama “consciente” (de mármol) y otro “inconsciente” (de cristal translúcido). El objetivo y la finalidad humana es hacer de la habitación un lugar bonito en que cada uno de esos bloques de mármol se puedan convertir, a su vez, en unas esculturas cada vez más bellas y perfectas.

·         Instancia física / habitación: El desarrollo del físico se hace mediante gimnasia y ejercicio, pues el cuerpo es importante para mantener a salvo los dos bloques que tiene en el cerebro, situado en la cabeza, su parte superior. Así, cuanto mejores cualidades físicas se tengan, más a salvo estarán los bloques; mas aparte, por cuestiones estéticas y de autorrealización, también se puede desarrollar el cuerpo por independiente, es decir, a expensas de los bloques. Pero “decorar” la habitación es una labor superficial, pues lo que importa es lo que hay dentro de ella.

·         Instancia mental / bloques: El desarrollo de los dos bloques no son iguales, pues no son del mismo material, ni por tanto, de la misma condición.

- Bloque de mármol / “consciente”: Éste bloque se refiere a la consciencia humana, es decir, al filtro de sensaciones, los recuerdos, la imaginación, las capacidades intelectuales… Así pues, en resumidas cuentas, esculpir este bloque significa conocer cada vez más. Con cada cosa que se aprende digamos que se quitaría un granito de mármol. La estatua estaría completamente perfecta no cuando el ser humano conociese todo, sino cuando conociendo mucho fuese capaz de responderse a sí mismo si se puede conocer todo. Así pues, aparte de conocer, esculpirse requiere conocerse (y eso sólo es posible mediante la adquisición de un carácter filosófico sofisticado).

- Bloque de cristal translúcido / “inconsciente”: Éste bloque se refiere a la inconsciencia humana, es decir, a una caja negra que el ser humano no puede abrir más que soñando o con la “asociación libre” diciendo palabras rápidamente al azar. Por eso aludo a que el cristal es traslúcido, pues se puede saber algo de lo que hay detrás, pero sólo en una imagen global o concepto. Así pues, de manera consciente no podemos desarrollarnos. Digamos que nuestro escarpe y martillo no sirven para esculpir este bloque, ni cualquier otro tipo de herramienta, pues romperíamos el bloque al ser éste frágil. ¿Cómo se esculpe pues este bloque? La respuesta es fácil: no se puede esculpir. Cualquier golpe que se diese al cristal provocaría su rotura. Así pues, el quid de la cuestión es que en realidad, si el otro bloque de mármol estuviese absolutamente esculpido, conoceríamos todo, y con ello, la forma de atestar el golpe a éste bloque de cristal sin romperlo, para ir pudiendo acceder cada vez más a una instancia a la que nunca jamás se ha podido acceder. Así pues, éste se esculpe prácticamente sólo, pero la condición previa es que el bloque de mármol ya haya sido esculpido casi a la perfección, para saber cómo esculpir este otro.

Todo esto en cuanto a la antropología humana. La ética de éste sistema estaría basada en aceptar que uno mismo es el poseedor de sus propias instancias a desarrollar, inventándose así pues a sí mismo constantemente (moral de artista), en contrariedad al pasar de desarrollarse a uno mismo (ya que esto es una tarea costosa y complicada) y, en consecuencia, dejar que te desarrollen los demás (moral de mediocre).
 

20 abril, 2014

I. "Paradigma metafísico-gnoseológico tripartito", por Mario Sáenz M.


Hola queridos lectores, bienvenidos una vez más de tantas. Hoy os quiero presentar un boceto de una nueva investigación metafísica llevada a cabo por mi, dadas las mayestáticas angustias vitales que sustentan las dudas que me conducen a escribir, como a todos y como siempre. Y es que la pregunta de la realidad no es nada fácil, así que empezaremos aludiendo a que a pesar de saber que el lenguaje no es un instrumento adecuado ni suficiente para representar la realidad (ya que al expresar una cosa a los demás, ellos se pueden hacer una idea distinta de lo que nosotros queremos transmitir, nunca se podría imaginar lo mismo el que escucha que el que cuenta, por las experiencias y el modo de filtrar el material sensible), creo que se puede clasificar dicha realidad en tres apartados:

·         1. INSTANCIA COMÚN: Lo que conocemos todos.
Todas las personas, por el hecho de nacer con las mismas estructuras innatas para el conocimiento, según como las desarrollemos filtraremos la información sensible de una forma u otra, pero añadiendo particularidades. Pero estamos de acuerdo en que hay cosas que sentimos (vemos, oímos, olemos, palpamos, saboreamos…) todos. Es decir, si estamos viendo que un edificio está siendo derrumbado, el concepto de que un edificio está cayendo es igual en un toxicómano que en un catedrático; lo que cambian son las particularidades a la hora de ver la realidad. Así pues, hay unos mínimos en la realidad que todos conocemos o podemos llegar a conocer.

·         2. INSTANCIA PROPIA: Lo que solo conoce uno mismo.
A partir de esas particularidades a la hora de sentir la realidad, el ser racional desarrolla inconscientemente un mundo en su mente, una forma de ver las cosas que sólo puede tener él (por su experiencia).
Este mundo interior incluye:
1. El filtro: Es el cristal con el que percibimos la realidad, tanto exterior como interior, ya sean, por poner un ejemplo metafórico, unas gafas verdes, lentillas moradas… etc. Ese cristal es de un modo u otro por nuestras concepciones y conceptos, condicionados por el recuerdo.
2. El recuerdo: Es el cúmulo de pensamientos y sentimientos ya vividos y elaborados, pero que quedan ahí. Es la experiencia, por así decirlo, que condiciona ese cristal que ejerce de filtro de la realidad.
3. La creatividad: Es la imaginación. Podemos planificar y decorar más nuestra habitación mental, añadiendo ideas nuevas. Es la que añade felicidad o amargura al cristal, pues podemos ver las cosas de múltiples formas: perspectivismo.

·         3. INSTANCIA ONÍRICO-METAFÍSICA: Lo que no conoce ni uno mismo.
Hemos visto que hay dos instancias de realidad: el mundo exterior y el mundo interior. Pero, en nuestro mundo interior hay otra instancia, una tercera, una caja negra a la que no podemos acceder más que mediante los sueños, el inconsciente. Pero, ¿qué son los sueños? Según Freud, el áureo padre del psicoanálisis, el cual defiende que a la hora de soñar existe un magno determinismo inconsciente, los sueños son deseos reprimidos de una zona de nuestra mente que no conocemos.
Según mi concepción renovadora, los sueños son una forma de conocimiento de los ideales morales. Así como Platón (que sitúa las Ideas en un mundo inteligible y exterior sólo pensable cuya luz es la Idea de Bien) o como San Agustín de Hipona (que sitúa las Ideas en un cielo religioso y cristiano cuya luz es Dios), yo sitúo las ideas de bien, belleza, verdad, justicia… en el plano onírico. Así, nuestra alma hace un viaje interior a una realidad que no sabemos explicar, los sueños, y ahí es donde conoce este cúmulo de ideas, y no viajando a un mundo ficticio de arquetipos de realidad (Platón), ni viéndose cara a cara con Dios (San Agustín de Hipona). Entonces, la labor de la metafísica no es otra que descubrir a qué realidad nos vamos cuando dormimos.

¡Reflexionad y sed felices! Fdo.: Mario S.M.

26 marzo, 2014

EL MOTIVACIONALISMO ÉTICO-POLÍTICO, por Mario Sáenz.

Hola, queridos lectores, os saludo. Y es que hoy lo hago con el hercúleo motivo de proponer una solución al panorama socio-político del S. XXI, manchado de violencia, sangre y desilusión. Así pues, propongo que soñemos en la cima del idealismo y pensemos soluciones para el mundo que tenemos y convertirlo en el mundo que deberíamos tener. Fijado este concepto de mi idea, propongo una tipología de gobierno que relacione tanto ética (plano individual) con política (plano colectivo) para que éste se de de forma justa. Así pues nos encontraríamos que con una mezcla de la moral grecorromana (de la felicidad) y la moral moderna (del deber y de la justicia), existiría un líder para cada poder estatal (legislativo, ejecutivo y judicial).


Ahora bien, esto es fácil de decir, pero en realidad, ¿Cuál es el problema más frecuente? Que nunca está aclarado el concepto de ese “líder” (quien trabaja con nosotros y nos motiva) y termina siendo un “jefe” (quien nos hace trabajar solos y, por tanto, desmotiva).

·        El poder legislativo (el cual redacta y aprueba las leyes) debe estar encabezado por un artista, es decir, un “técnico”, que gracias a su capacidad productiva de objetos estéticos, cree leyes estéticas. Lo “estético” en este contexto se refiere a que otorgue unas sensaciones positivas, que la gente al saber cuales son las leyes que rigen su Estado, disfrute como quien ve una obra de arte, ya que saben que son justas, más o menos, ya que nunca llueve a gusto de todos. Su virtud debe ser la creatividad.

·        El poder ejecutivo (el cual ejecuta las leyes que pone en marcha el artista) debe estar encabezado por un líder en su sentido más puramente estricto. Su virtud debe ser la profesionalidad. Sus características serían cuatro:
- Comunicación: Debe saber tanto decir las cosas claras como escuchar al resto.
- Inteligencia emocional: Debe saber manejar tanto sus emociones propias (para no corromperse) como las ajenas (para poder motivar a su pueblo en el arte del pensar).
- Espíritu crítico: Debe tener una visión de los logros futuros, saber planificarlos, y tener la capacidad de mando y orden (tanto personal como social) para ir llevándolos a cabo.
- Carácter: Debe tener, sobre todo, carisma y competitividad, para que sea respetado y su pueblo no piense que tiene a un mediocre como líder. Así pues, debe ser un jefe moral y hacer crecer a su pueblo a nivel personal, mediante el proceso motivacional.

·        El poder judicial (el cual aplica castigo o premio a quienes acatan o no las leyes) debe estar encabezado por un filósofo, esto es, la persona que mejor conoce los conceptos morales, y, por tanto, más apto para juzgar si una acción es buena o mala desde la perspectiva de la ley tanto natural como positiva. La variante que aquí está presente es que el poder judicial no sólo castiga (como en la actualidad), sino que también premia a quienes velan por el mantenimiento de este régimen. Su virtud es la justicia, entendida como dar a cada uno lo que merece, tanto bueno como malo.


Pero, la pregunta del millón es… ¿Cómo se implanta un estado así?
Muy sencillo, con una revolución a nivel nacional que acabaría con toda la corrupción que se viene sufriendo desde tiempos inmemorables. En este aspecto, la ética está en destruir lo que se viene dado como negativo. ¿Para qué se iba a negar la naturaleza destructiva del ser humano si ya se destruye constantemente en su interior como demuestra constantemente el psicoanálisis, entre otros? Una vez derrocado el sistema corrupto o no, de una forma u otra ya que en este caso el fin justificaría los medios, nos encontraríamos ante la configuración de dicho Estado ideal que sería el primer paso para la aparición del “nuevo mundo”, liderado por la libertad y la justicia, y, posteriormente, por la paz dada por la erradicación de los problemas que posteriormente analizaremos. Pero... ¿Cómo se eligen a dichos dirigentes? Por una votación popular a una serie de candidatos que hayan estado presentes en dicha revolución, nada más finalizarla. El sentido común de la gente decidirá al dirigente de cada uno de los tres poderes; por tanto, se elegirá bien porque ya se habrá visto la capacidad de lucha de cada uno de ellos. Aparte de ello, como todo, se tiene que confiar en que la elección estará bien hecha; y sino de vuelta al proceso de "revolución nacional", y así tantas veces como sea necesaria para la implantación del Estado ideal.

Ahora bien, ¿Cuál es el objetivo de todo esto?
Crear un sistema político que, respondiendo a caracteres éticos, alcance la justicia de un modo nunca visto: el artístico. Así pues, pareciendo una sociedad rígida donde apenas hay espacio a la espontaneidad, nos encontramos con todo lo contrario, la gente al estar dirigida por tres líderes que saben motivar, serán felices ya que exprimirían sus capacidades trabajando, cosa que con otros sistemas no hacían. Y, en consecuencia de esta felicidad que aporta hacer lo que se quiere, los ciudadanos seguirán queriéndoles como tales, aportando así estabilidad a la historia de una nación, la cual sería imitada por otras, y así sucesivamente hasta llegar a la felicidad política de todo el mundo, que con igual forma de gobierno, pueda eliminar sus fronteras y llegar a establecerse como un único Estado, justo y feliz, llamado "Planeta Tierra", cuyos principales proyectos serían:

·        Derribar las desigualdades económicas dentro de ese mismo Estado, que una vez conseguido, sería dificil de mantener si este problema no se erradicase, teniendo así en común una economía mundial justa y libre.


·        Derribar la discriminación, ese trato injusto que implica faltas de respeto por raza, sexo o religión, causado por el egoísmo de unos criterios socioculturales no pulidos y un deseo de poder de gente corrupta.



·        Derribar la violencia, pues no se podría vivir en un único estado mundial si dentro del mismo habría guerras, es decir, conflictos armados ya sea por una causa u otra. El conflicto aparece por la lucha por la existencia, atendiendo a elementos objetivos (injusticia) o subjetivos (ideologías). Ante esto, el “nuevo ser humano” necesita reorientar sus impulsos agresivos hacia cauces positivos.


·        Derribar los temas tabú relacionados con la ética y la medicina. Los problemas y debates relacionados con esto son dos: el derecho a la vida (aborto, eutanasia y pena de muerte) y la ingeniería genética (que si no la controlamos, acabaremos por convertirnos en máquinas al servicio de la tecnología).


·        Derribar los problemas del medio ambiente (contaminación de aire y agua, acumulación de residuos y desertización), pues es la biosfera el entorno en el que vivimos. La única solución para esto es la ecología, la ciencia que estudia las relaciones entre los organismos y ellos mismos y su medio. La conciencia ecológica ayuda a este proyecto ya que aporta razones para proteger la biodiversidad: utilidad (el mundo tiene material para medicamentos y alimentos, no hay que malgastar esa ventaja), prevención (ante todo esto podemos llegar a desequilibrios climáticos) y ética (tenemos la obligación moral de conservar lo que nos ha llegado). Por otro lado, el consumismo y su exageración por parte de una sociedad capitalista da también lugar a muchos problemas que erradicar.


Así pues, este cúmulo de problemas se nos presentan como argumentos a favor del destrozo del mundo que tenemos, y como argumento principal de caída del sistema político que planteamos. Así que para combatir esto, esta sociedad motivada, feliz y formada por su propio trabajo, con carácter crítico, puede emprender proyectos éticos como la solidaridad; el igualitarismo; el pacifismo; las normas y la ética de la ciencia, la tecnología y el ambiente; el mantenimiento y aplicación de los Derechos Humanos como paradigma de reglas para una vida sin conflictos, a modo de constitución del mundo; y, sobre todo, el cultivo del diálogo, que supone la exposición de opiniones para intercambiar ideas y crear un clima interpersonal soberbio.

Estas serían las labores del nuevo mundo, erradicar lo malo para cultivar lo bueno, el dejar de un lado los constantes debates morales por su olvido, el arrancar de raíz una planta con pinchos para cultivar flores. La utopía del motivacionalismo que propongo es de elevado nivel, pero, si sabemos hasta donde puede llegar la maldad humana, ¿por qué no probamos a ver hasta dónde puede llegar la bondad?

A.